Ineracciones

Edición Nº IX

La crisis económica en la cita de los DevDays

El impacto de la crisis económica en los países ACP ocupa la primera plana de las Jornadas Europeas del Desarrollo, que se celebrarán en Estocolmo (Suecia) del 22 al 24 de octubre de 2009.

Jacques Diouf, Director General de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación.

Los efectos de la crisis económica mundial se están concretando en los países en desarrollo. Así, en su comunicación “Ayudar a los países en desarrollo a superar la crisis” publicada en abril pasado y aprobada por el Consejo de Ministros de la UE y por el Consejo conjunto UE-ACP en mayo, la Comisión Europea considera que las inversiones extranjeras podrían caer un 80% y las remesas de fondos de los trabajadores emigrantes pueden disminuir el 40%. El comercio mundial se ralentiza y el crecimiento económico de estos países corre el riesgo de disminuir al menos el 5%. Esta situación, prosigue, hundirá hasta 100 millones de personas en la pobreza en 2009, que se unirán a las ya afectadas por el gran aumento de precios de los productos alimenticios y de los combustibles. Con respecto al cambio climático, recuerda, los países en desarrollo serán los más afectados por la recesión mundial, aunque que son los últimos responsables. De este modo, en África, el crecimiento podría alcanzar un 3,4% en 2009, a diferencia del 5,2% en 2008, lo que representa una pérdida de alrededor del doble de la ayuda pública al desarrollo (APD) dedicada a este continente.

Acelerar y ampliar los flujos de ayuda

“Es necesario actuar inmediatamente y la ayuda debe tener un efecto anticíclico directo”, destaca la Comisión. ¿Cómo lograrlo? Principalmente, acelerando el pago de las ayudas, incluso agrupándolas, además de redefinir las prioridades. La Comisión se propone así redefinir, si procede, sus programas de apoyo para reflejar las nuevas necesidades y las prioridades emergentes. El Banco Europeo de Inversiones debería por su parte concentrarse en mantener acciones anticíclicas en ámbitos prioritarios como las infraestructuras, la energía, el clima y el sector financiero. La revitalización de la agricultura de los países en desarrollo, especialmente en los países ACP, figura también entre las prioridades de la Comisión, que recuerda la aplicación de la “facilidad alimentaria” de mil millones de euros, de los cuales 314 millones ya se desembolsaron en favor de los 23 países considerados más amenazados.  También se fijó un nuevo objetivo: invertir en las “pasarelas agrícolas”, que asegurarían la conexión de los mercados y de las zonas de producción. A nivel climático, propone en particular una nueva financiación para ayudar a la repoblación forestal y al traslado de tecnologías de los países en desarrollo, cuyos fondos procederían de los ingresos de la venta en subasta de las cuotas de emisión de los países de la UE.

A nivel comercial, la Comisión propone reforzar los créditos a la exportación, los sistemas de crédito y las garantías, que son “métodos determinantes de estímulo del comercio”.

Marie Martine Buckens

Un mecanismo para financiar los servicios sociales

La crisis actual podría hundir este año a 100 millones de personas adicionales en la pobreza en los países en desarrollo, destaca  la Comisión. Las mujeres, niños, personas mayores y minusválidos son los más expuestos. Para no dejar a los más vulnerables desprovistos de protección, subraya que es fundamental una ayuda continua a los sectores clave de sanidad, enseñanza, junto a la existencia de condiciones de trabajo dignas. La crisis social, enfatiza la CE, tiene un coste económico, que corre el riesgo de complicar la financiación pública de los servicios sociales. Por eso propuso establecer un mecanismo de apoyo a los gastos sociales y dedicar 500 millones de euros del 10° Fondo Europeo de Desarrollo (FED) a la ayuda a los países ACP más afectados por la crisis. Esta financiación se aplicará por medio del sistema Flex existente (fórmula de “desembolso rápido” para ayudar a los países ACP a compensar las fluctuaciones de los ingresos de exportación) y se basará en las pérdidas de exportación anteriores, y por un nuevo sistema Flex ad hoc –cuya propuesta formal está todavía pendiente- según el grado de vulnerabilidad. Esta “Flex-vulnerabilidad” se basará en parámetros como las previsiones de pérdidas de exportación, los flujos financieros y la reducción de trasferencias.

Sobre este último punto, los Ministros de Asuntos Exteriores de la UE, reunidos el 18 de mayo pasado en Bruselas, se mostraron especialmente preocupados por el impacto negativo de la crisis en las remesas de fondos de los trabajadores emigrantes. Recordemos que estas remesas de fondos, según algunas estimaciones, superarían, con mucho, la ayuda pública de los países industrializados. Por eso “se congratulan de los trabajos en curso en los foros internacionales (…) en particular, para el establecimiento de un instituto de remesas de fondos de los trabajadores emigrantes africanos”.

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